Vuelvo a recomendar una lectura con mucho humor. Risas, sonrisas, e incluso carcajadas, están aseguradas con esta novela sobre la que hoy escribo: "Cómo sobreviví a la madre de Pavlito (con uve)" (
VER FICHA LIBRO).
La protagonista de esta divertida novela es María, una "cuarentañera" trabajadora, casada, y madre de dos hijos. Una mujer muy normal, vamos. María, a lo largo de más de trescientas páginas
*, o lo que es lo mismo, lo que dura uno de los cursos escolares de su pequeño hijo Hugo, nos contará su rutina diaria.
[* Que os aseguro que saben a poco.]
Por ejemplo, en el trabajo: María es psicóloga y trabaja en un gabinete psicológico, tiene una jefa algo cabrona y compañeros de todo tipo. Y claro, además están los lunes, todos los lunes de todos los meses de todos los años; días en los que María tiene un humor de perros siempre.
O su día a día en su casa: Ya he comentado que María está casada y tiene dos hijos. Miguel es su marido: un santo a veces y tonto otras, según le pille a María. Sara es su hija mayor, y es la típica adolescente que empieza a necesitar su espacio; espacio para dejar su ropa y zapatos tirados, espacio para escuchar música, espacio para conectarse a internet, espacio para maquillarse aunque sea para bajar la basura, ..., ese tipo de espacio. Y Hugo es su hijo pequeño. Con él todo iba bien hasta que fue al cole y en su clase cayó un tal Pavlito (con uve). Contra Pavlito (con uve) María no tiene nada pero sí contra su ¿rara? ¿perfecta? ¿idiota? madre. Y bueno, en el apartado familiar son de obligada mención especial esos miembros de la familia que, aunque no quieras, están ahí a diario, y que en el caso de María son sus padres y su hermana, y la madre y la hermana (con marido e hija) de Miguel.
Y claro, también está ese otro día a día de María: el tiempo que pasa (ya sea físico, mental o vía "wasap") con las madres de los niños del colegio de Hugo, y en especial, y para su desgracia, con la madre de Pavlito (con uve).
¡Y casi se me pasa! También está ese día a día de María consigo misma: sin saber qué hacer con su familia a veces, o con sus kilos de más, o con la de frases que salen por su boca en los momentos menos adecuados.
Todos estos personajes, junto con la perfecta maestra de ceremonias que es nuestra protagonista María, darán momentos muy divertidos a lo largo de esta novela. Novela que no cuenta nada nuevo al fin y al cabo, y que sorprende (al menos a mí, claro) justo por eso: por contar cosas tan sencillas, y crear pensamientos y situaciones en los que fácilmente nos reconoceremos.
Una lectura que recomiendo, por divertida y sencilla.
El único "pero": algunas erratas y el papel en que está impreso. ¿El papel?, diréis (si es que alguien lo dice). Pues sí, y es que muchas páginas se me han roto un poco o arrugado solamente al pasarlas, de fino que es. Así que, dicho queda.
FRASES SUBRAYADAS:
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La condenada corre un montón porque antes era runner y al convertirse en madre evolucionó a runner mom (vamos, que trotaba por las calles empujando el carrito con el niño dentro, igual que las demás, pero adrede y vestida con ropa de deporte) [...]"
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Padece un síndrome gravísimo para el que aún no se ha encontrado ninguna cura, el de la Abeja: personas que se creen reinas y sólo son bichos."
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Lunes y llego tarde al gabinete, tan tarde que ya no es llegar tarde, es otro concepto."
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Precaución al elegir el nombre de tus vástagos, evita los arrebatos de originalidad, los destellos de sapiencia y las haches intercaladas. Hay niños que gracias a unos padres inspirados ni siquiera necesitan mote en el colegio."
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A pesar de ser madre, todavía puedes disfrutar de "La hora feliz", aunque cambia ligeramente el concepto y ahora, en vez de cerveza barata de ocho a diez, "La hora feliz" es el ratito que va desde que consigues encerrar a tus hijos en su cama hasta que se te cierran a ti los ojos."
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Si vas a hacer dieta un mes entero, mejor que sea febrero, que es más corto."
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Al quinto día he perdido kilo y medio de grasa y todo mi sentido del humor. A los diez días he perdido casi dos kilos de grasa, todo mi sentido del humor, las fuerzas y las ganas de vivir."
"[...]
si hay un líquido que ablande el corazón de una madre, ese no es el ácido (ni el gin-tonic, aunque a veces lo parezca), es el llanto de su hijo [...]"
"[...]
por los orfidales que el médico le receta a la madre de Marcos para olvidar que su marido decidió que a los cuarenta y cinco era hora de empezar a vivir (de empezar a vivir sin su mujer y sus dos hijos, se entiende) [...]"
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A veces la manera más eficaz de tomar una decisión difícil es echar a suertes quién es la "valiente"."
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Los psicólogos, para que la clientela no decaiga, hemos bautizado con la palabra síndrome (que la oyes y te da el cague) a cosas que han existido de toda la vida sin que ocurriera nada."
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Faltan dos minutos para la siguiente clase de mi programa: zumba. Considero que ya me zumban bastante los oídos, así que la doy por hecha."
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Estoy tan ricamente tirada en el suelo en un charco de sudor, sin molestar a nadie, cuando se acerca un monitor.
Hay personas a las que les jode ver a los demás felices y les gusta incordiar."
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Bajo en el ascensor con un peso en el estómago. Es la culpa."
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Subirte a una silla a brindar no puede considerarse montañismo. Y no, fumar hierba no es lo mismo que ser ecologista."
"[...]
la familia es esa gente a la que tú no eliges (especialmente la parte de la familia de tu marido que, por alguna extraña casualidad, siempre, siempre, resulta ser más insufrible que la tuya) [...]"
"
¿Cambiar de carril? ¿A eso llamas cambiar de carril? Joder, yo lo llamo lanzarte en picado contra el coche de al lado [...]"
"
Le río la gracia porque he conseguido ese puntito casi mágico que proporciona el consumo moderado de vino y me siento entre sedada y flotante, maravillosamente ajena."
"[...]
uno de los efectos secundarios del prudente consumo de vino es un ligero desenfoque [...]"
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Inspiro fuerte y expiro, dos veces. Ya es mala suerte que no reviente nunca ..."
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