Stan, tras la muerte de Carmen, no consigue seguir adelante. La vida le viene grande como viudo joven y al cargo de Luna, su hija de 3 años y medio. Después de meses de sexo, drogas y alcohol, y tras haber perdido la amistad de unos de sus amigos a causa de sus constantes mentiras, decide abandonar Amsterdam e irse con Luna -por tiempo indefinido- a Australia. En el libro recoge, entre ficción, todo lo que llegó a sentir y sufrir hasta que reconoció que Carmen los había dejado para siempre y que él y Luna querían tener a Roos junto a ellos y no por eso sentirse culpables.
Esta novela y su predecesora, Una Mujer Va Al Médico, no sé si serán realmente 100% hechos reales tal y como quieren vender, si no es la mejor publicidad dada a un producto tras El Proyecto De La Bruja De Blair ... El tipo de hombre al que representa el personaje de Stan abunda considerablemente en esta sociedad; existe y es palpable, sólo que sigue siendo tabú airearlo. Quiero pensar que el autor ha reflejado fielmente su persona en el personaje al que da vida, y es justo eso lo que más me gusta del libro y lo que me gustó del primero: que él es así y lo cuenta tranquilamente, sin importarle lo que piensen de él.