Cuando reseñé hace un par de meses la novela corta "El General Ople y Lady Camper", ya comenté que el catálogo de la editorial Ardicia (VER WEB) me gustó mucho. Tanto, pues, que enseguida me hice con otra de sus cortas novelas, que tan bien me vienen para intercalarlas entre lecturas más largas*.
En esta ocasión me enamoré de la portada de "La virtud de Checchina" (VER FICHA LIBRO) y decidí probar con él. Y otro acierto que me llevo.
De entrada, adentrarme en la obra literaria de Matilde Serao, periodista y escritora italiana del S. XIX de la que nada sabía hasta ahora, y resulta que escribió como medio centenar de novelas y numerosos relatos. No sé qué más habrá editado aquí en España pero sí que este libro ha sido editado por primera vez con esta editorial.
Leí que dijo la traductora de la obra, Pepa Linares, que Matilde "apenas cuenta nada para crear su universo", y no puedo estar más de acuerdo. Y es que en esta novela corta tan solo acompañamos durante unos pocos días a su protagonista con las dudas que le asaltan acerca de una cuestión. Y nada más. Sólo es eso. Una novela corta que nos plantea una duda y ni siquiera sabremos qué pasa finalmente. Y aún así, su agradable lectura atrapa.
Checchina es la joven protagonista de esta historia. Está casada con el hosco y tosco doctor Toto Primicerio. Viven en Roma, y juntos forman un humilde matrimonio. Humilde porque Toto, además de hosco y tosco, es un avaro. Viven con una criada, la beata Susanna. Toto ya digo que es doctor, y Checchina se dedica a pasar el día en casa con la criada, haciendo las veces de ama de casa y recibiendo la ocasional visita de su alocada amiga Isolina.
Así transcurre su anodina existencia hasta que su marido una noche invita a cenar al joven, apuesto, encantador y seductor Marqués d'Aragona, quien acaba insinuándosele a Checchina y pidiéndole una cita. Y he aquí la gran duda de Checchina. ¿Qué hará?, ¿aceptará?, ¿será capaz de verse a escondidas de su insulso marido con el galán Marqués d'Aragona?
Pues todo esto, y nada más que esto, es lo que encontraréis en esta deliciosa novela corta que hoy recomiendo, sorprendente por todo lo que es capaz de contar, y tan bien, Matilde Serao en tan pocas páginas.
FRASES SUBRAYADAS:
"Para divertirme, quemo una pastilla oriental que perfuma la estancia, fumo un pitillo y espero a que venga, ¿quién?: un sueño, un fantasma, una mujer hermosa, sencilla, buena y que me quisiera, a la que yo adoraría ... ¿Quiere venir usted?"
La novela cuenta también con un epílogo a cargo de la escritora italiana Natalia Ginzburg.
La preciosa ilustración de la portada es obra de la artista estadounidense Alice Provensen.
Recuerda que puedes enviarme tu propia opinión de este libro.
[* Y la verdad es que también mi bolso agradece el peso de estas novelas más ligeras]
En esta ocasión me enamoré de la portada de "La virtud de Checchina" (VER FICHA LIBRO) y decidí probar con él. Y otro acierto que me llevo.
De entrada, adentrarme en la obra literaria de Matilde Serao, periodista y escritora italiana del S. XIX de la que nada sabía hasta ahora, y resulta que escribió como medio centenar de novelas y numerosos relatos. No sé qué más habrá editado aquí en España pero sí que este libro ha sido editado por primera vez con esta editorial.
Leí que dijo la traductora de la obra, Pepa Linares, que Matilde "apenas cuenta nada para crear su universo", y no puedo estar más de acuerdo. Y es que en esta novela corta tan solo acompañamos durante unos pocos días a su protagonista con las dudas que le asaltan acerca de una cuestión. Y nada más. Sólo es eso. Una novela corta que nos plantea una duda y ni siquiera sabremos qué pasa finalmente. Y aún así, su agradable lectura atrapa.
Checchina es la joven protagonista de esta historia. Está casada con el hosco y tosco doctor Toto Primicerio. Viven en Roma, y juntos forman un humilde matrimonio. Humilde porque Toto, además de hosco y tosco, es un avaro. Viven con una criada, la beata Susanna. Toto ya digo que es doctor, y Checchina se dedica a pasar el día en casa con la criada, haciendo las veces de ama de casa y recibiendo la ocasional visita de su alocada amiga Isolina.
Así transcurre su anodina existencia hasta que su marido una noche invita a cenar al joven, apuesto, encantador y seductor Marqués d'Aragona, quien acaba insinuándosele a Checchina y pidiéndole una cita. Y he aquí la gran duda de Checchina. ¿Qué hará?, ¿aceptará?, ¿será capaz de verse a escondidas de su insulso marido con el galán Marqués d'Aragona?
Pues todo esto, y nada más que esto, es lo que encontraréis en esta deliciosa novela corta que hoy recomiendo, sorprendente por todo lo que es capaz de contar, y tan bien, Matilde Serao en tan pocas páginas.
FRASES SUBRAYADAS:
"Para divertirme, quemo una pastilla oriental que perfuma la estancia, fumo un pitillo y espero a que venga, ¿quién?: un sueño, un fantasma, una mujer hermosa, sencilla, buena y que me quisiera, a la que yo adoraría ... ¿Quiere venir usted?"
La novela cuenta también con un epílogo a cargo de la escritora italiana Natalia Ginzburg.
La preciosa ilustración de la portada es obra de la artista estadounidense Alice Provensen.
Recuerda que puedes enviarme tu propia opinión de este libro.
