En "Diccionario de Cipriano Telera (y siete cartas a opá)*" la portada ya dice mucho; al menos a mí, claro. Tanto el dibujo de la portada (humor) como el subtítulo del libro: Dos mil trescientos bocablos, en riguroso horden fabético (más humor). Pero voy a intentar demostraros que dentro de sus páginas encontraréis humor realmente.
José Antonio Garmendia fue un señor muy conocido aquí en Sevilla. Todo genio y figura hasta la sepultura, vamos. Estudió Ciencias Químicas pero fue conocido como escritor (más de 20 libros) y periodista. Y si hay algo que lo definía bien era su gran sentido del humor.
Podéis comprobarlo viendo la dedicatoria que escribió al principio del libro:
Podéis comprobarlo viendo la dedicatoria que escribió al principio del libro:
Como intuiréis por el título de la portada, lo que vais a encontrar si leéis este libro es un diccionario (sí, y las 7 cartas a opá). Garmendia lo escribió en 1968 y fue reeditado en 2003, para lo que Garmendia añadió una nota ("Antes de nada") donde explicaba que creía conveniente modificar algunos términos del texto en honor a la actualidad, y proseguía concluyendo que la actualidad no merecía tal honor y que, por tanto, no cambiaba ni una coma vamos. (Advertencia: si no estáis riendo ya, o sonriendo, me temo que el libro no os va a gustar).
En la introducción del libro Garmendia nos explica quién es Cipriano (que, entre otras cosas, nace en un pueblo de una provincia que no existe), y en ella encontraréis frases como estas: "Dios está en toas partes, menos en argunas, de las que prefiere irse por no molestá", "Herodes fue el inventó de las inosentada", "Argunos endividuo, con tal de distinguirse, no le deben ná a nadie", "Er fin der mundo va a tené lugá un día festivo, pa que toa la población pueda asistí", o "El españó es el europeo ar que más caro le sale í a veraneá a España". (¿Seguís serios? En serio, no lo leáis). Por cierto, aunque hay partes escritas en andaluz se entiende bastante bien el libro.
Por fin llegamos al diccionario, que empieza en la A de abichuela y termina en la Z de zacristán. En esta parte os sigo asegurando humor del bueno, y mientras sonreís aprenderéis conceptos tales como "Amistad: La mejor postura pa clavá un puñá en la esparda, sin que se note mucho", "Abrazo: acción de clavá er puñá", "Boda: única seremonia matrimoniá que los curas se han prohibío a sí mismos. ¡No saben ná los curas!, "Calvo: señó al que la esparda le llega hasta los ojos", "Guerra: bronca sin importansia que se acabaría enseguía si no vinieran a separarte los americano", "Nómina: lista de esclavos".
Y al final del libro tenemos las siete cartas de Cipriano a su padre. "El problema sexual", "Cinco tenedores", "Las películas del oeste", "Los carteles", "Los intelectuales", "La noche de fin de año" y "Juguetes".
Vamos, en serio, que el libro es genial y no tiene desperdicio. Que son 205 páginas que os alegrarán el alma (¡que hace falta!). Y que os lo recomiendo.
Recuerda que puedes enviarme tu propia opinión de este libro.
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