
El protagonista, Santiago Beltrán, tiene cerca de 70 años, es viudo, y en los últimos años de su matrimonio no mantenía buena relación con su esposa a causa de unas infidelidades. Vive solo en Madrid, y con su hija Elisa, que vive en Francia, casi no se habla.
Su monótona vida cambia cuando un amigo le lega, poco antes de morir, una cajita en la que halla, entre otros, un recorte con una inscripción cifrada y el dibujo de un águila con las alas abiertas y un trozo de una piedra azul relacionada con el antiguo Egipto.
La historia me parece buena, pero creo que se queda corto y que le falta entrar aún más en ella; por contra, y para mi gusto, le sobran descripciones que no aportan nada a la historia a lo largo de todo el libro. Pero me ha gustado.


